Como resultado de esta correspondencia emerge un memorable aceite de oliva virgen extra, procedente de zonas de altitud. Destaca entre todos los frutados al evocar la frescura y la mineralidad de esta exclusiva localización. Reinterpreta el sabor más genuino a aceituna Picual.
Desde la serranía de Jaén, nace un aceite de ayer y de hoy propio de una tierra prestigiosa elaborado en su totalidad con aceituna picual. Con unas propiedades exclusivas gracias, en gran medida, a su aroma frutado medio con tonos de tomate y hierba recién cortada. En boca, el cuerpo despliega progresivamente su base dulce y su equilibrio entre el amargo y el picante. Un aceite testimonial del buen hacer en los campos de olivos que durante siglos ha seguido la familia Melgarejo, símbolo y significado del orgullo y la humildad de toda una familia.
